miércoles, 8 de febrero de 2012

Entrevista sobre la paz con Francesc Torralba



Información encontrada  por Sofía Almagro


Francesc Torralba es doctor en Filosofía y en Teología, miembro del Institut Borja de Bioética y profesor de la Universitat Ramon Llull de Barcelona.




¿Cómo podemos tratar la Carta de la Paz en una asignatura de filosofía?


-Podemos tratarla como un material de discusión o de sensibilización. También la podemos analizar punto por punto a través de interrogaciones. Por ejemplo, podemos estudiar cuantos conflictos se resolverían aplicando la Carta de la Paz, puesto que muchos de ellos son interreligiosos, interétnicos o entre naciones y pueblos. Si tuviéramos en cuenta los principios de la Carta de la Paz, podríamos superarlos.

Usted habla de «el resentimiento como un obstáculo fundamental para la paz». ¿Cree que este es uno de los puntos más importantes?
-El resentimiento siempre es un obstáculo. Es un muro invisible que impide abrirse a los demás, entenderlos y superar las visiones negativas que tenemos de ellos. El resentimiento es miserable, emotivo y poco racional, pero sobretodo intoxica el espíritu de la persona alterando su armonía interior y la de los demás. El resentimiento daña la paz entre las personas, pero también nuestra paz interior.
La Carta evoca el término de «la envidia existencial». ¿Cómo la adquiere el hombre?


-Se nos transmite de pequeños, cuando los padres nos comparan con un hermano, con una compañera de colegio muy eficiente, con un niño educado… Estos ejemplos nos hacen sentir menores y nos impiden descubrir nuestras posibilidades. Creamos entonces una cultura basada en mirar al otro de reojo. La «envidia existencial» es nociva, porque no es lo mismo admirar al otro que imitarlo. Por consiguiente, la envidia es negativa porque conlleva la no aceptación de uno mismo y el desprecio por sus propias virtudes.

En otra ocasión ha comentado que el perdón es el antídoto del resentimiento. ¿Podemos perdonar si el otro no reconoce su falta?


-El perdón incondicional sólo se encuentra en algunas figuras ejemplares como Jesús de Nazaret. Por lo tanto, el perdón tiene límites. El perdón exige el arrepentimiento y la reconciliación del otro. Difícilmente una víctima podrá perdonar a su «verdugo» si ese se burla o no siente remordimientos por el mal cometido. En definitiva, creo que al igual que no hay perdón sin reconciliación, tampoco lo hay sin arrepentimiento.

Después de siglos de guerra, los intelectuales hablan de la «filosofía de la paz». ¿Estamos ante un nuevo pensamiento?

-Del mundo griego nos ha llegado mucha literatura para crear una «filosofía de la Paz», pero creo que aun no podemos afirmar que esa se haya creado. Simplemente, tenemos varias ideas y aportaciones de lo que puede ser la Paz, todas ellas con elementos positivos que no podemos despreciar.


¿Qué opina sobre la Carta de la Paz?

-Es una buena iniciativa, porque nace de la sociedad civil sin ser partidista, ni religiosa, ni electoralista. Solamente demuestra que la sociedad civil se organiza, vive y no queda indiferente ante los conflictos. Además, con el objetivo de construir un mundo mejor, la Carta publica y difunde textos. Quizá podamos discrepar con algunos puntos, con ciertos adjetivos… pero la iniciativa es sustancialmente buena, porque ayuda a que la gente sea consciente de los conflictos que vivimos y aprenda a valorar la Paz desde la niñez. No hay que cantar victoria antes de tiempo. No podemos decir a los ciudadanos que la Paz depende de las decisiones de los estadistas o de los altos mandatarios. Debemos enseñar que la Paz depende de todos y de muchos factores, como por ejemplo de la reacción de la sociedad civil por algunos hechos. Ese es el gran objetivo de la Carta de la Paz.



¿Qué me sugiere ami la palabra PAZ?





Entrada realizada por Alejandra Almagro

Difícil pregunta y a la vez muy sencilla....creo que la paz la obtienes con el tiempo. Cuando resuelves poco a poco tus problemas, cuando tus seres queridos tienen resuelta su vida, cuando la persona de al lado te sonríe en vez de enfadarse continuamente, cuando la noche te ilumina y el día te brinda algo más que luz, cuando las cosas que te rodean te satisfacen, cuando pides y te dan o cuando das y recibes mucho más de lo que esperabas. El único que verdaderamente nos puede traer la paz es Dios, pues el hombre sigue sin poder controlar su odio y actitudes perdedoras que lo llevan a ser como es.




Esta paz comienza en el alma de uno mismo. Lo que antes habíamos rechazado, marginado y deplorado, ahora puede tomar su lugar; uno reconoce su significado, sus consecuencias y su contribución a nuestro crecimiento e incluso uno lo ama. Esto significa que nos despedimos del ideal de la inocencia que no pide ni exige, que prefiere sufrir en lugar de actuar, que prefiere quedar niño en lugar de crecer.




Y para terminar una canción


Espero que os haya gustado.