Entrada realizada por Elena Almagro
FIESTA DE SAN ANTÓN EN JAÉN
¡Hola! Hoy voy a contaros un poco por encima en qué consiste el festejo del día de San Antón, y la involucración de los jóvenes en tal fiesta.
Las lumbres de San Antón, en la noche del 16 al 17 de enero forman parte de una fiesta popular de gran arraigo en la provincia de Jaén, perteneciente al ciclo de invierno, que se caracteriza por ser una versión ampliada de la no menos popular fiesta en honor a San Antonio Abad, que se celebra el 17 de enero en muchos lugares del territorio español.
En esta provincia andaluza de Jaén, la fiesta se ha venido celebrando de varias maneras a lo largo del tiempo: una era la hoguera que se hacía por los trabajadores de las grandes fincas con el ramón desprendido del olivo durante la recogida de la aceituna; otra sacando el día 17 a una imagen del Santo en procesión, tras la celebración de una misa, etc. A esta fiesta se le asociaba la “caridad”, consistente en el reparto de panes a la puerta de la iglesia; los “peloteros”, que son individuos disfrazados que sirven de contrapunto al Santo y juegan a ridiculizar a los asistentes, representando al “pecado”(nombre por el que también son conocidos); el lanzamiento de cohetes y disparos con armas de fuego; la rifa de un cerdo; atribuciones de curación a la imagen del llamado “fuego o mal de San Antón”; enormes hogueras (que saltan los más jóvenes) o también unas pequeñas citas en las puertas de cada casa; a veces se bailan fandangos, el melenchón, y se recitan coplillas, generalmente de carácter satírico y jocoso. No podían faltar el vino en gran cantidad y algún producto de temporada, como las inevitables “rosetas”: las palomitas de maíz como se les llama ahora, obtenidas de las panochas de maíz rosetero, que se criaba en las huertas del entorno.
Todos estos elementos pueden estar presentes juntos en una única fiesta o, por el contrario, aparecer separadamente. Lo importante es que las fiestas tienen una cierta unidad en lo temporal y de devoción al Santo, donde las hogueras suelen ser la tónica que no suele faltar.
Las lumbres cumplían, además, la función de poner a prueba ciertos elementos considerados como característicos de la juventud y que servían como ritual de paso de entre la infancia y la pubertad. Así, pues, saltar por encima de la candela era una prueba que servía para poner de manifiesto la experiencia y tesón en el arte del saltar.
El melenchón, que, como se ha sugerido ut supra, es una manifestación en forma de copla alrededor de las hogueras, es semejante al trovo (disputa en forma de verso entre dos o más contendientes entre sí), que fue perdiendo la parte lírica para ganar en la parte satírica.
Por último, es digna de mención la clásica carrera de medio fondo que se celebra en la noche de San Antón, con la participación de miles de jóvenes atletas, y entre ellos de figuras punteras del atletismo profesional.
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